Javier Báez. (AP)

Últimos en su división a 16 juegos del líder, los Cachorros encaran otra temporada desastrosa. La novena de Chicago, no obstante, tiene razones para ilusionarse: el puertorriqueño Javier Báez ha pegado cuatro jonrones en sus primeros 13 juegos y asoma como la punta de lanza de una camada de jugadores jóvenes que prometen.

Báez se voló la barda en su debut a comienzos del mes y la sacó del parque en otros tres juegos. Se ponchó 22 veces en 55 turnos, pero dejó en claro la potencia que tiene en sus brazos.

"En la pretemporada lo vi pegar uno de los jonrones al sector opuesto más largos que he visto en nuestro parque", comentó el piloto de Milwaukee Ron Roenicke. "Es muy fuerte y le tira duro a todos los lanzamientos. Hay que tener cuidado con él".

Báez es uno de varios jugadores jóvenes en los que los Cachorros cifran grandes esperanzas. El dominicano Arismendy Alcántara, por ejemplo, ha jugado en la segunda base y los jardines, en tanto que el derecho Kyle Hendricks tiene marca de 4-1 y un promedio de carreras limpias de 1.73.

Si a ellos se le agrega al primera base Anthony Rizzo, quien no pasa por un buen momento pero tiene mucho talento, y a prospectos de las menores como Kris Bryant y Addison Russell, los Cachorros podrían pegar un gran salto en la tabla en los próximos años.

"Estos muchachos están aprendiendo lo que es jugar en las grandes ligas, enfrentando a equipos con ambiciones de pelear el campeonato", comentó el mánager de los Cachorros Rick Rentería. "Esperamos ser un rival complicado, que da batalla y sigue mejorando. La realidad es que cualquier equipo que entre en una buena racha puede dar batalla".