Julio Teherán, Aaron Harang y Ervin Santana.

Al volverse obvio durante los entrenamientos que los Bravos iniciarían la temporada sin el 60% de su rotación, muchas personas los desahuciaron.

Esos pronósticos sombríos ahora lucen prematuros y erróneos. No hay duda de que el equipo de Atlanta se encontraba en una situación precaria, como tampoco se puede negar que su oponente más fuerte en el Este la Liga Nacional, los Nacionales, contaban con una abundancia de pitcheo.

Pero los Bravos llegaron a la acción del viernes con la mejor efectividad colectiva de Grandes Ligas. Se encuentran en el primer lugar en su división y aunque Washington le pisa los talones ahora mismo, no parecen estar en peligro de desvanecerse.

Hay que felicitarlos por tener reemplazos disponibles y por buscar ayuda desde fuera.

Las cosas se les pusieron color de hormiga a los Bravos cuando se enteraron de que tanto Kris Medlen como Brandon Beachy necesitaban someterse a cirugías Tommy John que les costarían toda la temporada. La epidemia de lesiones del codo que ha azotado las Grandes Ligas no fue consuelo para Atlanta, especialmente dado que otro de sus abridores, el zurdo Mike Minor, también comenzó la campaña regular en la lista de incapacitados.

Ante la ausencia de Medlen y Beachy, el gerente general Frank Wren no demoró en firmar a Ervin Santana, el mejor abridor que aún estaba disponible en el mercado de agentes libres. El dominicano tuvo una mala salida el miércoles ante Milwaukee, pero tiene foja de 4-2 con promedio de carreras limpias de 3.42 este año y ha sido una adición valiosa.

Minor se reintegró recientemente a la rotación de Atlanta y le ha brindado más estabilidad. Pero los Bravos han contado con aportes claves de pitchers que pocas personas hubiesen creído capaces de contribuir al nivel que lo han hecho.

Está el ejemplo del veterano Aaron Harang, quien a pesar de su inconsistencia en las últimas temporadas tiene efectividad de 3.32 en 10 aperturas por Atlanta. El diestro no fue recibido con aplausos, pero a sus 36 años de edad, está poniendo su granito de arena.

Del otro lado está Julio Teherán, un producto de la organización, quien tiene promedio de carreras limpias de 1.92 en 10 aperturas este año. El martes, el colombiano de 23 años de edad blanqueó a los Cerveceros, señal de que está madurando como pitcher.

Por último, los Bravos han buscado ayuda entre lanzadores que vienen de someterse a la cirugía Tommy John y la han hallado con Gavin Floyd, de 31 años de edad. Floyd sabe muy bien lo que hace y se ha mantenido lo suficientemente saludable como para brindarle a los Bravos tres aperturas y una efectividad de 2.41.

Si tomamos en cuenta al talentoso zurdo Alex Wood, los Bravos hasta lucirían tener un exceso de pitcheo abridor.

Con la combinación de adquisiciones astutas y profundidad en el pitcheo, Atlanta se ha enfrentado a la adversidad y ha encontrado no sólo la voluntad para ganar, sino también la manera de conseguirlo.

Si consideramos que el punto más fuerte de este equipo es el bullpen, reforzamos dicho argumento.

No hay muchos equipos capaces de superar semejante baja en el pitcheo en una primavera. Los Bravos enfrentan una competencia ardua, pero han demostrado que no se dejarán desanimar por más que se les complique el panorama.