Jeurys Familia. (AP)

Existen pocas dudas de que el mayor fuerte de los Mets es el pitcheo. Nueva York ha conformado un grupo de lanzadores jóvenes de bastante calidad que podría ser piedra angular de la franquicia durante muchos años.

Cuando vuelva de su cirugía Tommy John Matt Harvey, el equipo de Queens podría contar con él, Zack Wheeler y Noah Syndergaard al frente de su rotación abridora. No está nada mal.

Hay otros pitchers en el roster de los Mets que llaman la atención. Uno de ellos que tuve la oportunidad de observar como escucha en la Liga Otoñal de Arizona fue el derecho Jeurys Familia. El dominicano tenía la meta de recuperar los innings que se perdió al sacársele unos fragmentos de hueso del codo a mediados del 2013.

Uno tiene que ver más allá de los números de Familia en Arizona para saber el potencial que tiene en su fuerte brazo derecho. Si el quisqueyano puede controlar sus mejores lanzamientos-rectas de dos y cuatro costuras, además de un slider-causará tremendo impacto en las entradas finales de los juegos.

Con su velocidad de 95-96 millas por hora en su recta de cuatro costuras, que tiene movimiento hacia abajo, Familia tiene el deseado pitcheo para conseguir los ponches cuando más se necesitan. Una vez el bateador está preparado a base de la bola rápida, el slider de 82-83 millas por hora lo congela o lo tiene tirándole al aire.

Sin embargo, el comando y el control siguen siendo un problema para Familia. Con todo y su excelente brazo, es difícil verlo batallar a la hora de localizar sus pitcheos. Eso es algo propio de la juventud. El diestro acaba de cumplir los 24 años en octubre pasado. Su futuro es bien brillante.

Familia es corpulento y fuerte con 6 pies y 4 pulgadas de estatura y 230 libras. Tiene una gran presencia sobre el montículo. Su recta se convierte más fuerte y su slider más venenoso debido a esa presencia intimidante.

Los Mets firmaron a Familia como agente libre internacional en el 2007 y ahora mismo está como prospecto número 11 de la organización, según MLB.com.

En cada una de las últimas dos temporadas, Familia tuvo la oportunidad de tirar con el equipo grande de los Mets. En 16 de sus 17 presentaciones, trabajó en calidad de relevista. En 23.0 entradas a nivel de Grandes Ligas, tiene efectividad de 5.09 con 18 ponches e igual número de bases por bolas otorgadas.

Como relevista, que fue su rol en la Liga Otoñal de Arizona, Familia es capaz de llegar y fulminar a los bateadores con esa combinación de recta y slider-si es que puede tirar strikes.

En Arizona, tiró 8.1 innings en ocho partidos. Tuvo promedio de carreras limpias de 6.48. El dominicano dio cuatro bases por bolas ponchó a 11 bateadores, permitiendo ocho hits y seis carreras limpias. Su WHIP (bases por bolas más hits por cada entrada) fue de 1.44.

Al ver a Familia sobre el montículo, uno nota el potencial del derecho de dominar. No obstante, ahora mismo lo que hay es frustración.

Por el momento, Familia es bien bateable. Cae abajo en los conteos y, para recuperarse, tiene que tirar pitcheos que son demasiado buenos para los bateadores. Eso no es fuera de lo común; se requiere más paciencia y enseñanza a esta altura de la carrera del joven.

En particular, me gustaría ver a Familia tratar de desarrollar más su cambio de velocidad. Creo que sería un lanzamiento crucial en su repertorio. Pero el pitcher no podrá tirarlo si no confía en los resultados. Ese parece ser el caso ahora mismo.

Lo que hay que corregir ahora son los siguientes elementos: Afinar su mecánica, encontrar las franjas de la zona de strike con más consistencia, terminar bien sus pitcheos y agregar un lanzamiento a su arsenal.

Para pitchers de menos corpulencia y menos fuerza en el brazo, todo eso podría ser mucho pedir. Pero para Familia es menos así porque él ha demostrado que puede ser confiable y dominante. Sólo necesita ser más consistente.

Por ahora, creo que lo que más le conviene a Familia es ser relevista para el octavo o el noveno inning-a pesar de que ha sido abridor durante la mayor parte de su carrera. Y creo que al fin y al cabo tendrá un papel determinante en el cuerpo monticular de los Mets.