Starling Marte es parte de la camada joven de los Piratas. (AP)

De lo primero que hizo Clint Hurdle, luego de ser nombrado manager de los Piratas en el invierno del 2010-11, fue comprar una casa en Pittsburgh.

"Iba a estar completamente comprometido con esto", dijo el capataz.

Hurdle no sólo iba a dirigir a un equipo de Grandes Ligas, sino que iba a ser parte de la comunidad. Cuando las cosas no iban bien, sabría qué diría la gente-y quería escucharlo.

De hecho, más allá del respeto del que goza Hurdle como maestro del bateo y lo demás que brinda como manager-es su habilidad de unir a un grupo de muchachos para lograr una sola meta que lo ha destacado en su puesto.

Entonces, cuando Hurdle se convirtió en residente de Pittsburgh, sabía que había mucho trabajo que hacer. Con un club que no clasificaba desde 1992, muchos de los fans "casuales" habían perdido interés en el equipo local.

Pero eso no era lo peor, sino que los mismos jugadores tampoco creían en los Piratas. Las cosas habían ido tan mal por tanto tiempo que había cierta aceptación de las derrotas. Entonces, Hurdle obligó a sus pupilos a decirle que pensaban que con mucho trabajo y unos cuantos cambios, los Piratas volverían a la postemporada.

En algunos casos, a Hurdle no le gustó lo que escuchó. Esos jugadores no estuvieron presentes para la celebración del lunes, cuando Pittsburgh aseguró su primera clasificación en 21 años.

Ahora todos son creyentes. En Pittsburgh se ve a gente por todos lados vistiendo mercancía de los Piratas.

El proceso fue largo y arduo.

En el otoño del 2007, el dueño principal de los Piratas, Bob Nutting, conformó su equipo gerencial con Frank Coonelly como presidente y Neal Huntington como gerente general. Desde entonces, todos han trabajado para construir una organización de la manera correcta.

Los Piratas gastan menos que muchos otros equipos, así que no pueden firmar a los agentes libres de más perfil. Cuando sí gastan dinero, tienen que hacerlo de una manera inteligente. Deben buscar "gangas" y, cuando un gerente general opera de esa forma, es inevitable que cometa algunos errores.

Sin embargo, mayormente Huntington tomó decisiones sólidas y conformó un gran staff de operaciones de béisbol, acertando tanto en el draft amateur como en la agencia libre.

El jardinero central Andrew McCutchen, piedra angular de todo lo que ha hecho esta franquicia, ya estaba en el sistema de liga menor cuando llegó Huntington. Pero fue éste quien decidió darle un contrato a largo plazo al toletero.

Fueron muchos peloteros que aportaron en lo que culminó como la celebración de la clasificación de Pittsburgh el lunes. Pero todo comienza con McCutchen, Huntington y Hurdle. El segunda base Neil Walker ya estaba en el sistema del equipo, al igual que McCutchen, cuando llegó la nueva gerencia. El intermedista cree en los Piratas en parte porque es oriundo de la ciudad de Pittsburgh.

Llegó el dominicano Pedro Alvarez en el draft del 2008, junto al torpedero Jordy Mercer. Fue seleccionado el derecho Gerrit Cole n el 2011. El jardinero quisqueyano Starling Marte fue firmado en el 2007 y llegó al equipo grande en el 2012.

Huntington hizo un cambio por A.J. Burnett antes de la campaña del 2012, adquiriendo no sólo a un buen abridor, sino también un líder en el clubhouse. Trajo en el momento justo a Jason Grilli, Mark Melancon y Jeff Locke.

Las firmas del receptor Russell Martin y del zurdo dominicano Francisco Liriano han sido enormes para esta temporada. Y luego de la fecha límite de cambios sin que los jugadores pasen por waivers, Huntington hizo dos cambios excelentes al adquirir a Marlon Byrd y a Justin Morneau.

Las cosas no han sido fáciles para los Bucaneros este año. Al principio de la temporada su pitcheo se vio muy bien, pero en la segunda mitad hubo tropezones en el montículo. Además, ha habido cierta falta de ofensiva durante toda la campaña.

Sin embargo, en sus últimos 12 juegos los abridores de Pittsburgh llevan efectividad colectiva de 2.93. Entonces, aun con un ataque ofensivo que ha anotado tres carreras o menos en 13 ocasiones este mes, los Piratas tienen los brazos para luchar un título divisional o la ventaja de local para el juego del comodín.

En Pittsburgh dicen que este paso fue sólo uno de varios que pretenden dar. Pero fue un paso grande. En los últimos 21 años, muchos de nosotros nos preguntamos si los Piratas volverían a ser un equipo relevante. Gracias a la gerencia y un núcleo de jugadores jóvenes, los Bucaneros por fin volverán a jugar en octubre. Y eso es algo para celebrar.