Brian Sabean y Bruce Bochy. (Jeff Chiu/AP)

SAN FRANCISCO -- "Todo tiene que ver con el BABIP".

Eso es lo que un aliviado Brandon Belt le dijo a reporteros tras salir de un bache ofensivo de 44-8 con tres imparables el 8 de junio en Arizona.

Mientras pasaba por la frustrante mala racha, el BABIP (promedio de bateo en bolas puestas en juego) de Belt era de un mísero .229. Para darles una idea de qué tan bajo es ese promedio, los Marlins actualmente ocupan el sótano en ese departamento con un BABIP colectivo de .274. En otras palabras, Belt pudo no haber estado conectando bien la bola durante ese trecho, pero la suerte tampoco le estaba haciendo un favor al inicialista de los Gigantes.

"Parecía una broma", exclamó Belt acerca del comentario. "En ese momento e incluso ahora, ha habido ocasiones en las que sentí haber conectado la bola con autoridad y conectado batazos que normalmente piensas que caerán de hit pero fueron atrapados. Es una de esas veces en las que entras en esas rachas extrañas en las que simplemente nada te sale bien. Era como una broma pero serio a la vez".

Belt dijo que trata de no empaparse mucho en la Sabermetría, salvo un vistazo ocasional a su OPS (porcentaje de embasarse más slugging) o el BABIP. "De cualquier manera, creo que esto es demasiado avanzado para mí", manifestó.

Pero en ocasiones este tipo de estadísticas sirven para estimular a un pelotero en un deporte en el que los mejores jugadores fallan en siete de 10 intentos.

Obviamente, la Sabermetría ha crecido hasta el punto de tener un papel integral en la directiva de los equipos a la hora de tomar decisiones. Pero también se ha hecho popular entre los aficionados, debido en gran parte a la película "Moneyball".

Los Gigantes emplean a dos hombres cuyos puestos y descripciones de trabajo pudieran darle a cualquiera un dolor de cabeza. Yeshayah Goldfarb es el director de operaciones y análisis cuantitativos de ligas menores para los Gigantes. Jeremy Shelley, vicepresidente de escuchas y evaluación de jugadores, es descrito como "[asistente] en las aéreas de análisis estadístico" y "[supervisor] de los sistemas de información dentro del departamento de escuchas".

Esencialmente, todo ese lenguaje avanzado quiere decir que su tarea principal es sumergirse en el mundo de la Sabermetría para relevar sus hallazgos a los altos mandos de los Gigantes para ayudar en movimientos del roster, adquisiciones de jugadores, negociaciones de contrato y arbitrajes. La organización de San Francisco no es considerada precisamente una amante de la Sabermetría, pero trabaja bajo el entendimiento de que cada pieza de información tiene su valor. Con el equipo manejando cientos de millones de dólares en presupuestos, existe muy poco margen de error.

"Le estás pagando mucho dinero a estos jugadores, y hay muchos fanáticos que quieren venir al estadio", opinó el jardinero Hunter Pence. "Tu misión es la de poner un buen producto en el terreno de juego. Vas a recurrir a cualquier pieza de información valiosa para tomar la decisión correcta. Creo que muchas de esas estadísticas pueden ayudarte. Aunque alguna de ellas son un poco extravagantes".

Pero para los jugadores, el béisbol es un juego tan mental que no desean lidiar con estadísticas complejas como el FIP (pitcheo independiente de fildeo), una estadística para calcular las habilidades de un pitcher, el UZR (ultimate zone rating, por sus siglas en inglés), una medida para evaluar la defensa de un jugador, y el wOBA (promedio de embasarse ponderado).

"Definitivamente estas estadísticas sirven de algo, pero realmente no creo que el juego es definible", manifestó Pence. "No creo que esos números tengan mucho sentido. Con tus ojos ves una cosa, y a veces [las estadísticas] te dicen otra".

El timonel de los Gigantes, Bruce Bochy, declaró a principios de este mes que no recurre a los números muy a menudo, pero sí reconoce el valor de estos para la directiva del club.

"Es importante obtener toda la información posible sobre los jugadores si estás tratando de evaluarlos o algo así", indicó. "De alguna u otra forma estos números han jugado un papel. No puedo cuantificarlo. [el gerente general Brian Sabean] utiliza sus instintos, a sus coaches y a los muchachos de Sabermetría".

Pence bromeó que en el futuro el béisbol se convertirá en un paraíso de la Sabermetría.

"En 10 años, ellos sabrán lo que vamos a hacer antes que nosotros", destacó. "No habrá razón para jugar con todas estas estadísticas tan avanzadas".