NUEVA YORK -- Aparte de subir a Yasiel Puig el 3 de junio, tal vez la mejor decisión que los Dodgers tomaron cuando su temporada andaba a la deriva fue haberse resistido a la tentación de despedir a Don Mattingly.

Los Angeles (47-47) ganó 17 de sus últimos 22 juegos antes de la pausa del Juego de Estrellas, un envión que resucitó su temporada al situarse en el segundo puesto de la muy mediocre División Oeste de la Liga Nacional, a sólo dos juegos y medio de los líderes Diamondbacks de Arizona.

"Estamos en carrera y tenemos la división a nuestro alcance", dijo Mattingly, quien hace seis semanas se tambaleaba en la cuerda floja, esquivando constantes preguntas sobre si sus días como piloto de los Dodgers estaban contados.

Tras una inversión de 209 millones de dólares para ensamblar su nómina de jugadores, los Dodgers tocaron fondo el 21 de junio al quedar 12 juegos por debaje del porcentaje de .500.

Pero la aparición del cubano Puig y el resurgimiento del dominicano Hanley Ramírez le dieron el vuelco a un club que no carburó de entrada al padecer con las lesiones de Matt Kemp, Zack Greinke, Chad Billingsley, Josh Beckett y Carl Crawford. El propio Ramírez, comenzó el año en la lista de incapacitados tras lastimarse el dedo gordo de la mano durante el Clásico Mundial en marzo.

Puig, quien escapó de Cuba hace un año, revolucionó las Grandes Ligas con su despliegue de poder, velocidad y defensa. Su estilo agresivo y desenfadado para jugar ya lo tienen entre los peloteros más populares, pero el novato de 22 años afronta ahora el desafío de demostrar que puede neutralizar los ajustes que ya hecho sus rivales.

En la última semana antes de la pausa, Puig no conectó extrabases y tampoco produjo carreras, al batear para .250, clara señal que le han estudiado sus puntos débiles.

Pero Puig no debe recibir todo el crédito del repunte de los Dodgers. En el anonimato por culpa de la "Puigmanía", Ramírez se fue al descanso con promedio de .386 y un OPS de 1.137. Este es el tipo de nivel que le permitió quedar segundo en la votación al Jugador Más Valioso de la Nacional en 2009.

"Hemos podido entrar en ritmo, estamos saludables y tenemos algo de impulso", dijo Mattingly. "Pero lo único que hemos logrado es volver a estar en contienda. Nos toca una segunda mitad corta y tenemos que salir con todo tras la reanudación".

A los Dodgers les quedan 68 partidos para demostrar que son un equipo de verdad.

La segunda parte de la campaña también despierta fervor ante la expectativa que los Piratas podrán meterse a los playoffs por primera vez en 20 años, una sequía en la que sus fanáticos se acostumbraron a ver que siempre terminaban con más derrotas que victorias temporada tras temporada.

¿Torpedearán los Cardenales o Rojos el fervor que se vive en Pittsburgh dentro de una reñida pelea por el banderín de la División Central de la Liga Nacional?

¿Podrán los Yanquis salir a flote con tantos lesionados? Nueva York, con toda clase de parches en su alineación, tiene marca de 51-44, a seis juegos de los líderes Medias Rojas en el Este de la Americana. Cruzan los dedos con la llegada de la caballería, es decir la recuperación de Derek Jeter, Alex Rodríguez y Curtis Granderson.

Los Yanquis reanudarán la temporada el viernes con una serie en el Fenway Park de Boston, donde el nuevo mánager John Farrell sacó a los Medias Rojas de la depresión tras su peor marca en 52 años. Se fueron a las vacaciones cortas con el mayor número de victorias en Grandes Ligas, con 58.

"Tenemos un equipo saludable. El mánager está haciendo un trabajo increíble. Nuestros pitchers están mejores que en muchísimo tiempo, o sea todo está marchando bien hasta ahora", dijo el bateador designado David Ortiz, quien batea para .317 con 65 impulsadas. "Si las lesiones no se acercan, yo creo que vamos a estar en los playoffs".

¿Repetirá Miguel Cabrera la Triple Corona de bateo? El venezolano de los Tigres -- que no han logrado distanciarse con comodidad de los Indios en la Central de la Americana, por ahora lidera en promedio (.365) y remolcadas (95), pero se encuentra siete jonrones detrás de Chris Davis de Baltimore.

Restando algo más de dos meses y medio de campaña, los números primarios de Cabrera ya se aproximan a su cosecha del año pasado en la que se convirtió en el primer hombre en lograr la Triple Corona desde 1967, con .330 de promedio, 44 jonrones y 139 impulsadas.

Pero Cabrera insiste que no se desvive revisando estadísticas y tampoco se inmuta si colegas como Bryce Harper dicen que verlo batear se asemeja a un juego de video.

"Yo no tengo tiempo para estar en esas cosas", dijo Cabrera al ser consultado durante el Juego de Estrellas. "Si me fijo en eso es cuando muestran tus números en la pizarra. Creo que ese es el único momento. Hay otras cosas en las que uno está pendiente. ¿Para qué estar preocupándose por estadísticas?".