PHOENIX - Cuando se trata de Liván Hernández, hay una palabra que lo dice todo a la hora de analizar la carrera del cubano en Grandes Ligas: Durabilidad.

De 1996 al 2011, el derecho hizo 474 aperturas cada cinco días, racha que terminó en septiembre del año pasado no por lesión, sino porque los Nacionales de Washington querían observar más a sus lanzadores jóvenes en el montículo.

Hernández tuvo 13 temporadas seguidas de 30 aperturas o más entre 1998 y el 2010. Y por supuesto, hubiesen sido 14 consecutivas de no ser por la decisión de los capitalinos de sacarlo de la rotación al final del 2011, año que "solamente" inició 29 juegos.

Sin embargo, después de esas 474 aperturas, 3121.2 innings lanzados, 174 victorias y más de 50,000 lanzamientos, de repente a Hernández se le pidió que se convirtiera en relevista durante los entrenamientos del 2012, cuando pasó de ser abridor en Houston a integrar el bullpen de Atlanta.

"Es cuestión de acostumbrarse, como todo", le dijo Hernández a LasMayores.com durante la recién concluida serie entre los Bravos y los Diamondbacks en el Chase Field de Arizona. "A mí me gusta ser abridor, pero hay que ayudar y contribuir con lo que se pueda hacer."

Aunque Hernández expresa claramente que quisiera ser abridor, ha asumido su nuevo rol con buena actitud, con tal de seguir su carrera como lanzador.

"Siempre mi preferencia es ser abridor porque eso es lo que he sido toda mi vida y es lo que me gusta", dijo al respecto. "Todavía puedo pitchar, todavía puedo ganar juegos, pero hay que hacer lo que hay ahora.

"Me siento contento con el trabajo que estoy haciendo y eso es lo importante", continuó. "Uno lo (toma) año por año, y estoy haciendo esto. Si tengo que abrir un juego algún día lo abro, pero estoy bien."

Todo el mundo recuerda lo curioso que fue el paso del cubano de los Astros a los Bravos. Estando Liván y el equipo Houston en Lake Buena Vista-sede de los entrenamientos de los Bravos-para un juego de escuadra dividida ante Atlanta, Hernández recibió la noticia sorpresiva de que había sido dejado en libertad por los Astros. Ese mismo día, el 30 de marzo, el derecho fue contactado por los Bravos y su gerente general Frank Wren-quien conoce al cubano desde los tiempos de ambos con los Marlins-y simplemente pasó de un clubhouse al otro al aceptar un contrato de Grandes Ligas con Atlanta.

"Fue bastante difícil", recordó Hernández. "Todo el mundo quedó sorprendido, porque ya habían dicho que yo iba a ser el cuarto abridor de Houston. Son cosas que pasan en el béisbol, son decisiones que a veces no son las mejores decisiones que toman, pero uno tiene que aceptarlo."

La firma con los Bravos implicó también un cambio de rol para Hernández, cuya única presentación como relevista en Grandes Ligas había sido su mismo debut en la Gran Carpa en 1996 con la Florida.

Hasta ahora ha habido resultados mixtos para el cubano en el relevo largo. En 7.2 entradas, ha permitido cuatro carreras limpias (4.70 de efectividad). Ha concedido anotaciones en cada una de sus últimas tres presentaciones.

Sin embargo, el manager de los Bravos, el también cubano Fredi González, ve mucho valor en lo que puede traer Hernández.

"Se ha portado muy bien", dijo González, quien al igual que Wren y el coach de la banca de Atlanta, el cubano Carlos Tosca, conoce muy bien a Hernández desde hace muchos años. "Quiere lanzar; es un hombre de béisbol.

"Nos puede ayudar como relevista largo y, si estamos en una de esas situaciones con demora de juego por lluvia, lo puedo dejar que lance cinco o seis innings."

MENTOR PARA LOS JÓVENES
Además de lo tangible en el terreno de juego, Hernández fue firmado para ayudar a los lanzadores jóvenes de la organización, como el panameño Randall Delgado y el colombiano Julio Teherán.

"Delgado y Teherán se le han acercado", afirmó González. "Es algo bueno. Él habla su idioma y tiene 16 años en Grandes Ligas."

Efectivamente, con Delgado empezando la temporada en la rotación debido a la ausencia del lesionado Tim Hudson, Hernández le ha dado bastantes consejos.

"Yo le he hecho muchas preguntas", dijo Delgado. "Tiene muchos años aquí y ha sido de mucha ayuda para mí. Siempre le pregunto sobre cualquier duda que tengo, sobre qué debo hacer. Hasta ahora me ha tratado bien. En cada momento en que he tenido un problema le he preguntado y él me dice. Estoy muy agradecido."

Para Hernández, el rol de mentor es algo natural y una manera de hacer por los de ahora lo que otros hicieron por él hace 15 años en los Marlins.

"A él le gusta escuchar, oír a las personas y lo que le dicen", dijo Liván sobre Delgado. "Así fui yo, aprendí mucho de Alex Fernández, viendo a Kevin Brown pitchar, viendo a muchos pitchers. Así es la manera en que uno aprende."

CON MUCHO POR HACER TODAVÍA
Parece que hace un siglo que vimos al Liván Hernández novato ser el héroe de Miami, siendo Jugador Más Valioso tanto de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional como la Serie Mundial por los Marlins en 1997.

Desde entonces, el cubano ha pasado por muchos equipos, ha lanzado muchas entradas y ha ganado muchos juegos.

"Todo ha salido como yo he querido", dijo Hernández acerca de su carrera. "No sé si hubiese imaginado que iba a jugar 15, 16 años pero todavía no he terminado.

"Me parece que puedo seguir abriendo", continuó. "El béisbol se pone cada vez más difícil, pero me siento físicamente bien. Puedo jugar unos cuantos años más y ser el Jamie Moyer derecho. Yo creo que podemos pasar de los 20 años si Dios quiere."