ARLINGTON, Texas - Sammy Sosa es el Babe Ruth latino.

Algunos dirían que es el Barry Bonds latino.

Comoquiera que los fanáticos quieren ver al dominicano hasta que se retire del béisbol, hay una forma indiscutible de catalogarlo: miembro del club de los 600 jonrones. Sosa ha hecho historia. Es el primero y hasta ahora el único latino en llegar a los 600 cuadrangulares en Grandes Ligas.

"Es algo que no puedes explicar. Es como que todo se dio como debió", dijo Sosa. "Hoy es un día especial. Quiero agradecer a Texas por darme la oportunidad de pararme en el plato y recibir este chance. Fue increíble para mí. Nunca voy a olvidar esta noche."

Y tampoco se le olvidará de él. Con su jonrón en el quinto inning el miércoles, Sosa se une a Hank Aaron, Barry Bonds, Babe Ruth y Willie Mays en ese club exclusivo de los 600 vuelacercas.

"Pues no me siento mal, sobre todo para un tipo de la República Dominicana", dijo Sosa. "Es grandioso estar entre los mejores bateadores de todos los tiempos. Cuando deje este mundo, la gente me recordará."

Eso es decir poco. Será recordado en muchos países, incluyendo los de habla hispana.

Sosa entra a una lista de los nombres latinos más sonoros del béisbol que incluye al boricua Roberto Clemente (3,000 hits), el panameño Rod Carew (3,053 hits) y el cubano Dagoberto Campaneris (649 robos). Y cuando se habla de los mejores jugadores latinos de todos los tiempos: El dominicano Juan Marichal, el venezolano Chico Carrasquel, el boricua Orlando Cepeda, el cubano Martín Digo, el venezolano Luis Aparicio y el cubano Tany Pérez, en nombre de Sosa se mencionará entre ellos.

Pero Sosa dice que aún no termina en el béisbol. Le queda mucho. Lo que no se sabe es cuánto.

"Depende de (el gerente general de los Rangers, Jon Daniels) y cuántos años me va a querer por aquí", bromeó Sosa antes de ponerse serio. "Texas me dio la oportunidad y me ha tratado muy bien. Estoy enseñándole al mundo que me queda gasolina en el tanque."

Aún si Sosa no jugara ni un solo partido más, ya es una leyenda. Es un hecho que no pasa desapercibido por sus compatriotas dominicanos.

"Fue un momento increíble para todos nosotros", dijo el relevista de los Rangers, el dominicano Joaquín Benoit. "Sé que hay una gran fiesta en San Pedro (de Macorís, pueblo natal de Sosa) y por toda la República Dominicana. "Él nació y se crió en Dominicana, y eso significa mucho. Ser parte de eso, que casi nos dé la pelota del HR 600 en el bullpen, para un tipo como yo es increíble. No te puede imaginar cómo me siento ahora mismo."

El jardinero de los Cachorros, Alfonso Soriano, estuvo de acuerdo. Al igual que Sosa, Soriano es nativo de San Pedro.

"Ha hecho muchas cosas buenas para este juego, y estoy orgulloso de él", dijo Soriano. "Los 600...me alegro de haberlo visto. Estoy contento por él."

Sosa dio su jonrón histórico frente al derecho de los Cachorros, Jason Marquis, con dos outs y las bases limpias en el quinto. Con todos los "flashes" de las cámaras en el fondo, el conteo estaba en 1-2 cuando Sosa envió el pitcheo de Marquis por encima de la verja del right-center field y hasta el bullpen de los Rangers.

"Le di en la parte gruesa del bate", dijo Sosa.

Sosa dijo que sabía que se iba la bola. Casi se le veía la sonrisa del dominicano cuando hizo contacto. Salió de la caja de bateo con su famoso saltito y dio la vuelta entera por las bases como había hecho 599 veces antes. La pelota aterrizó a 395 pies del home, y fue recogida por el cerrador de los Rangers, Akinori Otsuka, quien saltó de felicidad con la bola en la mano. Sosa hizo un gesto victorioso con el puño antes de llegar a la primera y el público en el Rangers Ballpark en Arlington se volvió loco.

Sosa fue recibido por sus compañeros en el home, saludó al público y luego saldría del dogout dos veces para más saludos a los fanáticos.

El camino hacia el HR 601 empezaría el viernes en Houston, ya que tiene programado un día libre para el último juego de la serie Rangers-Cachorros. Y cuando se retire, la próxima parada sería el Salón de la Fama de Cooperstown.