DETROIT - El boricua Iván Rodríguez ya había visto un no-hitter. Pero éste era otro tipo de juego sin hits.

Un Rodríguez joven, en su cuarto año en las mayores, estuvo detrás del plato para el juego perfecto de Kenny Rogers en 1994. Y también fue el receptor en el no-hitter de Justin Verlander de los Tigres contra los Cerveceros.

Verlander y Rogers son casi polos opuestos como lanzadores.

Rogers, un zurdo que tira suave, depende de cambiar de velocidad y buena localización. Verlander, un lanzallamas derecho, también cambia de velocidad, aunque es conocido como un pitcher de poder con una recta por encima de las 100 millas por hora.

Pero si le preguntas a Rodríguez, hubo una constante en ambos no-hiters.

"Lo bueno de Justin es que tira duro, pero para tirar un no-hitter, no tienes necesariamente que tirar duro", dijo Rodríguez. "Tienes que localizar bien la bola y cuando lo haces en diferentes partes del plato, pones a pensar al bateador y a no fijarse en un solo lugar del plato. Y eso es lo que hizo en este juego."

"Localizó la recta adentro y afuera. Alto y adentro. Todo el partido, mezcló la recta con cambios y lanzamientos rompientes. No tiró muchas rectas, es que hizo muchos buenos pitcheos."

Rodríguez bromeó que Rogers era un pitcher de poder cuando tiró su no-hitter, con una recta que alcanzó una recta de 95 millas por hora. Aunque el no-hitter de Rogers fue un juego perfecto, el zurdo estima que la actuación de Verlander fue mejor.

"Tuvo mucho mejor material que yo. Fue lo mejor que puedes tener en la lomita", dijo Rogers. "No fue falta de nada por Milwaukee, sino que cuando un pitcher está lanzando así, no importa quién sea el bateador."

Rogers podría tener derecho a "hablar más" que Verlander porque en su no-hitter no permitió que nadie alcanzara la primera, mientras que Verlander dio cuatro bases por bolas. Pero Verlander le ganó en total de ponches, con 12 comparado con los ocho de Rogers.

Rogers, que ahora es compañero tanto de Rodríguez como de Verlander en Detroit, dijo que sabía que Verlander era capaz de algo especial en el partido durante el cuarto inning. Hasta se detuvo en medio de una práctica individual para ver el juego y asegurarse de no perderse nada extraordinario.

Ahora el boricua Rodríguez puede agregar otra hazaña a su ya impresionante carrera digna del Salón de la Fama. Recibe mucho crédito por su bateo y su defensa Guante de Oro, pero él dice que el poder pedir un buen juego detrás del plato es una de las cualidades más importantes como receptor.

"Para serte honesto, cuando eres catcher de un no-hitter, es como batear de 6-6. No me importaba lo que hacía en mis cuatro turnos en este partido", dijo Rodríguez, quien se fue de 4-0. "Sólo estaba ahí para estar detrás del plato y pedir un buen juego. Es una de las cosas de las cuales estoy orgulloso."

"Eso es lo bonito de este juego. Nunca se sabe cuándo algo como esto va a ocurrir, y cuando pasa, hay que gozarlo."