SANTO DOMINGO, República Dominicana - Diana Carolina Reyes es como una princesa vestida de color de rosa y ahora se está viendo fenomenal de cualquier color.

Su camiseta favorita es una playera rosada con la imagen de su artista favorita, el rapero de reggaeton boricua Daddy Yankee, mientras que las trenzas de plástico en que aguantan su pelo color café son del mismo color. La almohada que agarraba durante los momentos más difíciles en el hospital también es un rojo claro y su peluche favorito, una rana, tiene pies rosados.

Los médicos de Reyes en el Centros de Diagnostico y Medicina Avanzada y de Confercias Medicas y Telemedicina (CEDIMAT) también se han enamorado de ese color, pero por razones diferentes. Rosa es el color de la vida. Es el color de los labios y la planta de los pies cuando su cuerpo está recibiendo el suficiente oxigeno. Un glorioso color café, y no un marrón oscuro, es el color de la piel de Retes cuando está fuerte, cuando su sangre está circulando y cuando su corazón está funcionado como debe funcionar. Todas las señales vitales están presentes. Y el toletero de los Medias Rojas, David Ortiz también está alli.

"No se puede poner un precio para tener un niño saludable. No hay precio que puedes poner en una vida," comentó la madre de Diana, Jacqueline Reyes. "Le doy gracias a David por todo, por la ayuda. No lo podía hacer sola. Quiero decirle gracias a David Ortiz. Gracias por salvar a mi hija."

Ortiz ha sido de gran ayuda en la República Dominicana por mucho rato, pero dice que él no sabe otra forma sino dar lo que puede al país que ama. El es el favorito de los aficionados en Boston y el Big Papi en la Repúbica Dominicana. El hombre con la sonrisa tan grande como su bate. Un patriota y un hermano, pero rápidamente se está convirtiendo en el hombre que con su corazón está tratando de cambiar los corazones de otros.

"Yo tengo niños. Yo tengo una familia," comentó Ortiz. "Tienes que ponerte en esa situación y mirarte en el espejo y reflexionar sobre lo difícil que tiene que ser para esos niños tener ese tipo de problema. Es algo que no te hace feliz. Les dije que iba a regresar. Me fui y regresé y ellos me dijeron, 'Estás aquí. Es increíble."

PROFETA EN SU TIERRA
La popularidad de Ortiz en la República Dominicana es comprable a sólo Pedro Martínez de los Mets y las leyendas como Juan Marichál, Felipe Alou y Manny Mora. Es como un artista de cine y de la forma que porta sus aretes de diamantes en los oídos y sus anteojos de sol de Dolce & Gabbana, él sabe como jugar el papel de estrella. Siempre impecable, Ortiz es parte modelo y parte comediante. Y es todo dominicano.

"Soy dominicano y siempre voy a representarlos en todo lo que hago," le dijo Ortiz durante una reunión con sus compatriotas esta semana en el Hard Rock Café de San Domingo. "Estoy aquó para demostrarle al mundo que tenemos buenas gentes. Cada vez que vengo aquí me reciben con tanto amor y cariño. Me siente orgullos de ser un dominicano, ser uno de uds. Dios me dio la oportunidad para representar a mi gente tan linda."

Después de cerrar su discurso con un "ooh" para concluir, los aficionados que asistieron al Hard Rock Café se dieron cuenta de la fuerza de las palabras de Ortiz. Si Ortiz dudaba su condición de celebridad en su país, los montones de aficionados que los siguen día a día cuando sale a la luz pública. Es rodeado por sus aficionados en todas partes. Pero no hay duda que Ortiz le gusta la atención, sea de los jugadores de un equipo de las pequeñas ligas en el Hard Rock Café o un aficionado esperando por un autógrafo mientras espera una luz roja. El lo llamo el "estilo dominicano" y no lo cambiaría por nada en el mundo.

"Es la forma como la gente te demuestra el orgullo que sienten y como expresan su cariño," comentó Ortiz. "Esta es la forma en que lo hacemos aquí."

La forma en que lo hace Ortiz es darle la mano a cualquiera que se le presenta y autografiando cientos de pelotas. Lo único que le falta para convertirse en un verdadero político es besar a todos los niños. ¿Presidente Ortiz? ¿Quién sabe? Lo que sí está garantizado es que sus gestos son verdaderos y viene del corazón, como la mayoría de las cosas que hace.

"Es un chico humilde que nació para jugar béisbol, pero es una mejor persona," comentó Luis Mercedes, entrenador de Ortiz de joven en las Liga Mercedes. "David siempre estaba bromeando con sus compañeros. Me acuerdo que siempre estaba jalando mi pelo para asustarme. También me acuerdo que siempre estaba comiendo. Si no lo encontrabas era casi seguro que estaba en alguna parte comiendo."

Comida, bebida, carros y joyas, a Ortiz le gusta las cosas buena de la vida de la misma forma que disfruta las cosas más simples. La familia siempre viene en primer lugar y casi siempre está acompañado por un familiar o dos. El grupo de Papi consiste de su hermano mayor Eloy, su primo José Luis y sus amigos de niñez Machilón y Robinson. El grupo de cuatro, a primera vista, intimidan por su estatura y músculos. Pero están a un chiste de ser osos de peluche.

"Mi hermano subió desde abajo y merece todo lo que ha recibido," dijo Eloy. "Me siento bien orgulloso de mi hermano porque creo que todos tenemos metas pero son pocos que lo pueden lograr. Lo he visto progresar como un hombre. Sigue siendo el mismo niño que conocía. Su vida ha cambiado, pero su corazón es el mismo. David nunca cambia. No hay forma de describir lo que tiene adentro mi hermano."

Ortiz reconoce las felicitaciones que recibe de su público, pero no pasa demasiado tiempo pensando en eso. El prefiere hablar con los niños de la República Dominicana y suele recibir la oportunidad.

"Ustedes son el futuro del país," dijo al cerrar sus comentarios en el Hard Rock Café. "El futuro de la República Dominicana está en las manos de los niños. Sea un buen ejemplo al hacer cosas buenas. No estamos creados para hacer cosas malas. Las drogas no te llevan a nada y hay tantas cosas buenas en la vida."

ORTIZ ABRE LA BILLETERA
Ortiz y la Fundación de los Medias Rojas recientemente donaron $200,000 al hospital donde reside el CEDIMAT y el Herat Care Dominicana Inc. Foundation, un lugar llamado el Hospital General de la Plaza de Salud en Santo Domingo. La donación está siendo utilizada específicamente por el hospital para el tratamiento de problemas cardiacos y cuatro niños, incluido a Reyes, han recibido asistencia directa gracias a la donación de Ortiz y las Medias Rojas. May más de 600 niños en la Republica Dominicana que están esperando para una operación en el corazón, pero sin la asistencia financiera seguramente no recibirán la ayuda que necesitan. Reyes pasó tiempo en esa lista.

"Estos son niños pobres. ¿Te imaginas cuando tu niño nace y tiene un color morado por falta de oxigeno debido a un problemas cardiaco?" comentó el Dr. Freddy Madera, parte del Heart Care Foundation y el cirujano al cargo de la operación de Diana. "Para un padre ver a su hijo luchando para poder respirar y no poder hacer nada porque son pobres es bien difícil. No tienen el dinero para pagar el costo mínimo de la operación. Hay una acumulación de cientos de niños que están en casa con otros problemas respiratorios porque tienen problemas cardiacos."

Diana Reyes era uno de esos niños. Reyes es de San Pedro Macorís, el pueblo conocido como el mayor exportador de campo cortos en la isla, pero hay que disculparla si no es una aficionada del béisbol. El béisbol no significa mucho para una niña que nació con un hoyo en su corazón, una condición que hace la respiración difícil y jugar con sus amigos imposible. Ella sueña con trabajar en una computadora cuando sea grande. El padre de Diana abandonó a la familia porque no podía asimilar los problemas médicos de la niña y no la ha visto en tres años. El seguro médico en la República Dominicana no cubre a los problemas cardiacos y a veces la fatiga mental y físico asociado con un niño con los problemas cardiacos pueden quebrar las relaciones familiares.

"Es basicamente en función de la la fundación en cuanto a la rapidez en que podemos operar en esos 600 niños que están en la lista de espera," comentó Dr. Madera. "Los niños no pueden ir a la escuela. Las familias son afectadas. Estas son familias jóvenes que tienen dos o tres niños y la madre se tienen que quedar en casa para cuidar al niño porque no puede salir a corer o jugar o ir a la escuela. Es increíble que podemos usar estos fondos para una operación que aquí cuesta $5,000 y en los Estados Unidos cuesta $40,000. Con esos primeros $40,000 de David hemos podido realizar cuatro operaciones y esos niños pueden volver a la normalidad con sus amigos, pueden ir a la escuela por primera vez. Es de un gran impacto social.

No sucedió de la noche a la mañana.

Hace cinco años, Heart Care Dominicana Inc. fue creada para ayudar a los niños con problemas cardiacos y preparar al personal para atender a los pacientas locales. Antes del Heart Care Dominicana, cualquier niño con problemas cardiacos tendría que ir a los Estados Unidos, Europa o Sudamérica para recibir tratamiento. Las metas a largo plazo de Heart Care Dominicana Inc. es de construir un hospital cardiaco en la República Dominicana con un piso dedicado específicamente para los niños. El hospital sería el mejor del Caribe y serviría a varios países de la región.

"La relación con David Ortiz ha llegado a un momento crucial porque estábamos abriendo el centro y necesitábamos fondos," comentó Dr. Pedro Urena, presidente del Heart Care Dominicana Inc. "David Ortiz nos ayuda de dos formas. Primero, necesitábamos fondos para operar el hospital y segundo porque es un ejemplo a seguir para la gente y ayudó a apoyar este proyecto. Es un momento muy importante para nosotros."

Ortiz primero supo del hospital y la organización el enero pasado y comentó que la visita a los niños le cambió su vida. El recuerda viendo a un niño de cuatro años luchando por su vida y enfrentando más obstáculos en el futuro porque sus padres no podían pagar por la operación. Ortiz hizo una promesa de regresar y en menos de uno volvió con $200,000. Esta vez, también se acordó de traer con él sus gafas de sol, no sólo para proteger su vista del sol, pero para que nadie le veo sus ojos llenados de lagrimas.

"Hay mucha gente que necesitan ayuda de gente como nosotros," comentó Ortiz. "Ojalá que el atleta que tenga la capacidad de recaudar fondos para ayudar a gente lo hace. A veces no sabemos cuanta gente podemos ayudar en el planeta. Ellos necesitan la ayuda y quiero ayudarlos. La gente necesita ayuda y si yo tengo la forma de ayudarlos entonces lo haré."

Las sonrisas y risas de un niño que está cerca de recuperar una vida normal se unieron cuando Ortiz e reunió con Diana en la habitación del hospital. Reyes revisará el nuevo hospital la próxima semana.

"Entré a una sala con Diana y ella estaba feliz de verme, dándome las gracias por lo que hice," afirmó Ortiz. "Cuando me estaba dando las gracias yo estaba dándoles las gracias a todos en Nueva Inglaterra y todos los aficionados de los Medias Rojas que asistieron a todas las actividades que tuvo. Ellos llegaron y donaron y fue un gran momento."

ORTIZ FIJA SUS PRIORIDADES
Ortiz, el jugador, está entre los mejores en las Grandes Ligas. Sus premios y bateo oportuno lo ha hecho una leyenda en Boston y un héroe en la Academia de los Medias Rojas en El Mamón, a las afueras de Santo Domingo. Los Medias Rojas recientemente nombraron una jaula de bateo por Ortiz como un tributo a sus logros dentro del campo y por la forma que inspira a los otros dominicanos en el sistema.

"Todos estamos en el mismo equipo y es una experiencia muy bonita estar aquí," comentó Ortiz durante la ceremonia. "Yo era como ustedes. Ojalá todavía poder tener esa edad, pero cada año gano más experiencia. Creo que Dios te da un tiempo en la tierra, y te da la vida para que vayas aprendiendo de las experiencias."

Ortiz abrazó a algunos jugadores y habló con otros. Algunos de los prospectos de los Medias Rojas se tomaron fotos al lado del coche de Ortiz, mientras que otros sólo observaban a su héroe dando la vuelta al complejo.


Ortiz respondió a las preguntas sobre el béisbol, pero era obvio que prefería hablar de Diana en vez de Manny Ramírez.

"El béisbol no es todo en mi vida. Tengo muchas cosas para preocuparme que no tienen nada que ver con el béisbol. "Ver a la gente aquí luchando no compara con un mal día en el campo. Si pasas un mal día, el día siguiente hay otro partido. No hay forma de comparar a los dos. Un buen día en el hospital, pero ser el mejor momento del año."

Y dos frases de día confirmaron su punto.

"Estoy bien," dijo. "Le doy gracias a Dios."